Alas y raíces – Reseña «Cuando encontré tus alas» de Alejandra Beneyto

 

Hace poco más de tres horas que puse punto final a «Cuando encontré tus alas» de Alejandra Beneyto. En cuanto he tenido un huequito libre (últimamente escasean bastante, como habréis notado), he querido sentarme un rato para hablaros de ella y lo que me ha hecho sentir.

Esta novela, me deja sentimientos muy encontrados. Unas veces me dan ganas de gritar «guau» y aplaudir a la autora, otras veces me dan ganas de abofetear a la protagonista de la novela hasta el cansancio y otras veces me dan ganas de darle una colleja al protagonista para que espabile.

El trabajo de Alejandra Beneyto en esta obra me parece fantástico. Hay una trama trabajada, los personajes están bien definidos y a lo largo de la novela se va viendo la evolución de su carácter y personalidad. El conflicto, desde mi punto de vista, también está bien planteado.

La historia en sí no es nada de otro mundo. No es la más original que vayáis a encontraros.  Tiene un argumento sencillo, pero acompañado de una narración exquisita que obliga al lector a ponerse en la piel del personaje en cada momento. Según avanzaba en la lectura, tenía la sensación de que la autora utilizaba las palabras adecuadas para cada momento.

Las alas y las raíces

Normalmente, y sucede especialmente con las novelas románticas, al leer una historia sueles enamorarte o al menos cogerles cariño a los personajes principales. Sin embargo, a mí me han caído fatal los dos, aunque es cierto que desde el cariño.

Mel es la protagonista. Por un lado, la he entendido perfectamente, pero por el otro, muchas de sus acciones me han provocado mucha impotencia. Como os decía arriba, tuve ganas de abofetearla en muchas ocasiones. ¿Por qué me suceden estas cosas con ella? Porque es tremendamente humana. Es una chica con una profunda herida en el corazón, llena de miedos, que le cuesta creer que a ella las cosas le puedan salir bien lo que la convierte en una persona desconfiada en cuanto a cuestiones amorosas. Hasta ahí puedo entenderla perfectamente. Es más, creo que no habría mujer que no en ciertos momentos no se vea reflejada en ella. Puedo comprender que tenga miedos y se sienta insegura, pero lo que me cuesta creer es la manera que tenia de boicotearse a sí misma. Que una persona te esté demostrando de todas las formas posibles que ha cambiado, que sea tu mejor apoyo, que esté dispuesta a dejarlo todo por ti y que, aun así, para ti sean más importantes los errores que cometió cuando era una adolescente te obliga a pensar «por qué no te vas un poquito a la mierda, guapa. Ya está bien de jueguecitos».

Lucas es el protagonista y quien la había podido espetar eso. Varios episodios traumáticos en su infancia lo convirtieron en un adolescente muy egoísta, al que le costaba echar raíces y con unas metas muy claras en la vida, tenía un plan trazado y nadie iba a desviare de él. Estas acciones provocaron que acabase perdiendo a Mel, la única persona, por la que estaba dispuesto a replantearse ciertas cuestiones. Como os podréis imaginar, ya en la edad adulta, volvieron a encontrarse. Él era una persona nueva dispuesta a todo por recuperarla llegando incluso a ofrecerle la luna, pero a ella no iba a ponérselo nada fácil. En algunos momentos, me invadía un sentimiento parecido al de una hermana mayor y le decía mentalmente «déjalo ya, no pierdas más el tiempo, ella no va a apostar por ti.»

Segundas oportunidades

Tengo la sensación de que esta es también una novela de segundas oportunidades. Prácticamente, todos los personajes que Alejandra Beneyto nos presenta tienen en algún momento de la historia una segunda oportunidad: la oportunidad de un nuevo amor, una oportunidad para enmendar errores del pasado, una oportunidad para curar las heridas, una oportunidad para empezar de cero… En definitiva, es una novela optimista, que te hace creer que hay esperanza.

También es un canto susurrado que te anima a saltar al vacío, a que te arriesgues. La jugada te puede salir mal, sí, pero ¿todo lo que ganarías si te sale bien? La principal moraleja que extraigo de las páginas de «Cuando encontré tus alas» es que el miedo, el sentimiento más presente en esta novela, nos paraliza hasta tal punto que podemos acabar perdiendo lo más importante que tenemos.

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