Todavía estamos ardiendo – Reseña de “Deja que todo arda”

Nunca había leído a Joana Arteaga, pero cuando vi la portada de Deja que todo arda supe que este libro iba a ser una de esas lecturas que no se olvidan rápidamente, que se quedan no solo en el Kindle, sino en el corazón.

Deja que todo arda es una novela necesaria que aborda desde el intimismo la complejidad del mundo para quien está creciendo y se siente irremediablemente perdido en el proceso.

Una llamada a la valentía, a la sinceridad, a la no violencia. Una novela magníficamente ambientada que retrata de forma deliciosa la costa vasca, los faros, los corazones rotos.

¿Qué más se puede pedir a un libro?

Lo mejor de esta historia

Nunca me cansaré de decir que lo importante no es el qué, sino el como. A través de una trama muy sencilla (un joven se suicida tras sufrir acoso escolar) Joana recrea los mundos interiores de dos adolescentes llenos de culpas, razones y (poquito a poquito) esperanzas.

Creo que la maravilla de esta novela es la visión tan bien trabajada de cada uno de los protagonistas, Marina (novia de Fidel, el chico muerto) y  Lucas (hermano gemelo de Fidel).

Son sus miedos e inseguridades los que dotan de misterio a la trama, los que logran encogernos con el libro entre las manos mientras lloramos y sentimos como ellos.

Lucas y Marina

De estos dos personajes me quedo con su riqueza interior, sus dudas preciosamente descritas, la tensión y el cariño que florece entre ellos, incomprensible al comienzo, reconfortante después.

Uno de mis géneros favoritos dentro de la novela es la bildungsroman (Deja que todo arda me recuerda mucho a El constructor de muros), es decir, aquellas historias donde el foco es el camino a la madurez de los protagonistas.

«Me da pena pensar que también los abrazos se pierde, como el rumbo…».

El acoso

Hay tantas frases que subrayaría en este libro… Pero si tuviera que subrayar un tema, me quedaría con este. Tan necesario hablar de ello, tan importante, tan bien tratado… De verdad, daba gusto. Qué ambientación, qué sensibilidad. Joana, hija mía, no puedo decir nada malo de este libro.

San Sebastián

Los paisajes son una parte fundamental de este libro y se suman a la fuerte simbología. Los faros son bellos, nos guían, y guían a Lucas en este momento de pérdida y desconcierto. De su mano recorremos algunos de los más bonitos de la costa vasca.

Y San Sebastián (Donosti para los amigos), que está tan presente. Ay, cómo adoro esta ciudad que me sabe a verano y que incluso bajo la lluvia de este libro me resulta tan auténtica y acogedora.

Leedlo.

No puedo deciros más. Es un libro que merece la pena, bien trabajado, bien editado, hecho con todo el mimo. ¡Felicidades, Joana! Nos tienes a tus pies 🙂

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2 Comments

  1. Joana Arteaga says:

    Mil gracias por esta maravillosa reseña… me ha sorprendido y emocionado a partes iguales porque no me la esperaba y porque me ha tocado el corazoncito. De verdad, qué bonito transmitís… gracias por la oportunidad y ojalá sigamos en contacto, porque es un placer cuando un lector disfruta tantísimo de algo que has creado con todo el cariño y la sensibilidad del mundo. El blog es una maravilla, por cierto… <3

    1. Los libros de querer says:

      Hola, Joana :).
      Sabemos lo especial que es crear una historia y compartirla. Por eso nosotras reseñamos con mucho mimo aquellas que nos han marcado, para que otros lectores puedan también disfrutar de ellas. Seguro que vamos a estar en contacto, porque… ¡sabemos que tienes más libros!
      Un abrazo grande, Joana, y enhorabuena otra vez.

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